harina de hueso fertilizante

Uso de la harina de hueso

La harina de hueso, en cualquiera de las formas que se la obtenga, es una fuente de fósforo y calcio que puede ser utilizada en la alimentación animal, y en los cultivos, como un buen fertilizante orgánico.

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Deben tenerse en cuenta las restricciones que se recomiendan en cada método de obtención. Siempre es recomendable usar el hueso procesado y nunca crudo.La harina de hueso se puede elaborar de diferentes maneras, pero la más recomendable es la calcinada, para evitar contaminaciones por enfermedades que pudiera contener. Hay muchas técnicas para usar el hueso en la nutrición animal o como fertilizante. Algunas la fabrican desecando y moliendo los huesos frescos, lo que no es recomendable, porque puede ser fuente de propagación de enfermedades, sobre todo cuando tienen muchos restos orgánicos de residuos cárnicos. Otras hierven los huesos en tarros grandes hasta que se desprenda todo el material que contienen alrededor; después lo secan y lo muelen. Este tratamiento no libera totalmente de las posibles contaminaciones que pueda tener de origen.

La harina de hueso se obtiene por acción del cocinado a vapor presión o por medio de la calcinación.  Sea por cualquiera de los métodos utilizados, los productos obtenidos no son iguales y presentan diferentes contenidos de calcio y fósforo.
La harina de hueso cocinada a presión es conocida comercialmente como “autoclavada”.  Se obtiene por medio de un digestor que es muy similar a una autoclave, donde el agua es calentada a presión. El material se cocina por más de 30 minutos, dependiendo de la técnica de la fábrica y se obtiene un producto esterilizado, pero con materia orgánica; es decir, con los residuos de carne y tendones cocinados.  Es por ello que en su composición tendremos una cantidad apreciable de proteína, que varía generalmente entre 5 % y 8 %. Las concentraciones de fósforo pueden ir de 14 % a 11 % y el contenido de calcio varía entre 24 % y 29 %.

Estos valores son de tabla, por lo que pueden variar, pero no muy lejos de estos parámetros. La harina de hueso calcinada es aquella que se obtiene mediante el incinerado de los huesos; es decir, puestos en una superficie dura, ya sean de tierra compactada o de ladrillo, y después de amontonados se les prende fuego y, por su característica de autocombustibles, se consumen hasta quedar convertidos en cenizas. Este producto final no tiene materia orgánica y solo aporta minerales. Su materia seca está por el orden de 97 % y su contenido en calcio está dentro del 32 %. La concentración en fósforo varía entre l5 % y 18 %.

Cualquiera que sea la técnica utilizada para obtener la harina de hueso, la cantidad de fósforo dependerá del tipo de hueso utilizado, ya que los valores dados corresponden al esqueleto de un animal entero. Si se utilizan huesos planos, como costillas y cabeza solamente, las cantidades de fósforo serán muy inferiores a las enunciadas. Para sintetizar, diremos que los huesos largos tienen más fósforo que los planos, y la combinación adecuada de ellos en la fabricación de las harinas dará la cantidad enunciada en las tablas y en los análisis realizados en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNA.

La harina de hueso que se comercializa como tostada no figura en ninguna reglamentación bromatológica, por ello es que no la consideramos. Las fuentes de calcio de origen mineral son aquellos productos que tienen gran cantidad de carbonato de calcio, como la cal. En nuestro medio hay canteras especiales donde se obtiene esta materia prima; hay que tener cuidado con la cantidad de manganeso que posean. También se lo obtiene de las marmolerías, cuyos desechos tienen buena cantidad de calcio.

Cada materia prima obtenida del hueso puede ser utilizada en la forma que corresponda, ya sea en nutrición animal o como abono. Hay que tener en cuenta que es un producto de origen orgánico y que tiene buen aporte de fósforo, algo muy importante en nuestro medio, ya que no tenemos otra fuente de fósforo. Además, rica en calcio, minerales que, bien balanceados, dan buenos resultados en animales y vegetales.
La escasez de fósforo en el suelo se refleja en mayor grado que la de calcio. El forraje procedente de suelos carentes de fósforo, cuando son ofrecidos a los animales, produce graves síntomas de carencia si es que no se suplen adecuadamente y a tiempo.

La harina de hueso puede ser utilizada en ganadería y agricultura si cumplen las reglas sanitarias recomendadas por las autoridades competentes.